Tus Oraciones Me Siguen Encontrando

Me fui porque creí que lo sabía todo.
Porque pensé que la libertad era distancia,
y que crecer significaba dejar atrás todo lo que me formó.

Me fui con arrogancia,
pensando que podía construir una vida lejos de todo… incluso de Dios.
Y por un tiempo, lo intenté.

Los días eran largos.
Los amigos abundaban mientras los tiempos eran buenos.
Las decisiones eran rápidas.
Y el corazón… se iba endureciendo sin darme cuenta.

Pero cuando todo se vino abajo,
cuando me encontré solo, vacío, sin rumbo,
fue allí donde el silencio me obligó a escuchar…
y comencé a recordar. Continuar Leyendo »

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¿Y a mí… cuándo me toca?

No es que no te alegres.
Sí te alegras.
De verdad.

Te alegras cuando tu amiga dice “¡me propuso matrimonio!”.
Cuando te enseña la foto del anillo.
Cuando te pide que seas su dama.
Cuando llega el gran día y la ves caminar hacia el altar con los ojos brillando.

Pero cuando termina la fiesta,
cuando guardas tu vestido de dama,
cuando regresas sola a casa…
algo se mueve por dentro.

Una punzada leve.
Un pensamiento no invitado. Continuar Leyendo »

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¿Y por mí, quién ora?

A veces los días comienzan antes de que salga el sol.
Con un pie descalzo en el suelo y una oración rápida mientras preparas desayuno o recoges ropa del piso.
Oras por tus hijos, por sus golpes, sus emociones, sus decisiones.
Oras por el esposo que tal vez no ora, o por el trabajo que no rinde.
Oras por las finanzas, por la paz, por el futuro.

Y mientras todos siguen con su día, tú sigues orando. Continuar Leyendo »

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Julio Mes de Reversiones Divinas

Entonces Noemí le dijo:—Ten paciencia, hija mía, hasta que sepamos lo que pasa. El hombre no descansará hasta dejar resuelto el asunto hoy mismo. Ruth 3:18

Las palabras finales de Noemí en este verso son tanto proféticas como personales: » Ten paciencia, hija mía, hasta que sepamos lo que pasa. El hombre no descansará hasta dejar resuelto el asunto hoy mismo». Este es el corazón de Dios para su pueblo en esta temporada. El Señor no está pasivo, ya está en movimiento. Continuar Leyendo »

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Dios te está llamando por tu nuevo nombre

Hace unos días, mientras dedicaba un libro, pregunté el nombre de la mujer que lo recibiría. Me respondió con una sonrisa tímida:
“Me llamo Dolores.”

Y aunque no era la primera vez que escuchaba ese nombre, algo en mi espíritu se encendió. Porque de pronto recordé cuántas veces he escuchado nombres similares: Dolores. Soledad. Angustias. Y a veces no son solo palabras… son profecías no deseadas.

Esta mujer me explicó que no fue un nombre que ella eligió. Continuar Leyendo »

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