Con la lengua bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los seres humanos, que han sido creados a imagen de Dios. De la misma boca salen bendiciones y maldiciones. Hermanos míos, ¡esto no puede seguir así! Santiago 3:9-10
He oído al Espíritu del Señor declarar con intensidad: «Vigila tus palabras, porque te encuentras en una temporada donde lo que hables protegerá o contaminará lo que Yo estoy dando a luz. Esto no es solo presión; lo que sientes es el peso de algo divino que está a punto de nacer a través de ti». Continuar Leyendo »
