Hola, Miedo. Hola, Angustia. Hola, Pasado.
Sé que siguen ahí. Los siento respirar en el silencio de la madrugada, cuando la casa está quieta. He sentido su presencia rondando las esquinas de mi habitación, esperando el momento exacto en que mi fuerza flaquee. Sé que están esperando escuchar el sonido familiar de mi llanto contra la almohada. Están esperando que me rompa. Están esperando a la mujer que conocían.
Les encantaba ella, ¿verdad? Aquella mujer frágil como la porcelana, que se hacía pedazos con una sola mala noticia. Continuar Leyendo »
