¿Y si lo único que necesitas es una pizca de fe?

Hay algo en la cocina que todas hemos vivido, aunque sea una vez:
Estás cocinando.
Todo va bien. Los ingredientes están listos.
Lo preparaste con cuidado, con cariño.
La receta no es complicada.

Y justo al final, le agregas una pizca de sal.

A veces, eso es todo lo que necesita un platillo para resaltar su sabor.
Una pizca. No una taza. No una gran cantidad. Solo una pizca.

Y es impresionante cómo algo tan pequeño puede cambiarlo todo. Continuar Leyendo »

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¿Tú también estás recogiendo los pedazos?

Ana se arreglaba todos los días frente al espejo con la precisión de una cirujana emocional.
Corrector en las ojeras, base sobre el cansancio, y rímel para elevar lo que la tristeza intentaba pesar.
Nadie notaba que, además del rostro, maquillaba el alma.

Sabía sonreír a tiempo.
Sabía decir “estoy bien” sin pestañear.
Y sabía llorar en silencio, cuando nadie más estaba cerca… como en el baño.
Cuatro paredes. Una toalla de manos. Y una oración ahogada en la garganta. Continuar Leyendo »

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Dios hará retroceder a tu enemigo

Hace poco leí una historia que me marcó.
No fue un milagro de película ni una historia viral, pero tenía esa verdad cruda y poderosa que solo una madre puede entender.

Una mujer que vivía en una zona rural dejó a su hijo jugando en el patio mientras hacía algunas tareas dentro de casa. Era una tarde tranquila, una más entre tantas. De esas donde todo parece estar en calma, hasta que algo cambia.

Desde la ventana, vio un movimiento en el campo. Continuar Leyendo »

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