Desde el momento en que nace, la oruga pasa su vida arrastrándose. Se mueve lentamente, pegada al suelo, avanzando con esfuerzo entre hojas y ramas.
Toda su existencia ha sido así. No conoce otra realidad. Mira a su alrededor y ve aves volando, mariposas revoloteando de flor en flor… pero nunca imagina que algún día ella podría hacer lo mismo.
Ese no es su mundo. Ella ha aprendido a arrastrarse, no a volar.
La transformación llega, pero la mentalidad sigue igual
Llega el día en que su proceso de transformación comienza. Continuar Leyendo »
