Había una vez una princesa que no quería conformarse.
Vivía en un reino donde los hombres eran amables, trabajadores y responsables, pero cuando se trataba del amor, muchos se quedaban en la comodidad de la indecisión. Decían que querían encontrar a la mujer correcta, pero cuando la tenían delante, titubeaban.
Algunos eran príncipes de apariencia, con armaduras relucientes y palabras encantadoras, pero sin el valor de luchar por lo que realmente importaba. Otros parecían sinceros, pero cuando llegaba el momento de tomar una decisión, daban un paso atrás. Continuar Leyendo »
