Imagínate por un momento… Es una noche tranquila y estás en tu habitación, quizás con tu Biblia abierta, con una vela encendida o simplemente abrazando una almohada mientras miras el techo. Tu corazón anhela algo más. No es solo la idea del matrimonio, es el deseo profundo de compartir la vida con alguien que ame a Dios tanto como tú.
Pero luego llega la duda. “¿Y si nunca llega?”, “¿Y si me equivoco al elegir?”, “¿Cómo sé que Dios realmente tiene a alguien para mí?”. Continuar Leyendo »
