Por lo que a mí toca, siempre pongo mi confianza en el gran amor de Dios; yo, en su presencia, cobro vida como árbol cargado de frutos. Salmos 52.8 TLA
Durante un momento de adoración hace unos días, tuve una visión de una planta que crecía alta en un invernadero abarrotado. Estaba rodeada de otras plantas y enredaderas que la presionaban con fuerza, casi sofocándola y robándole el espacio para prosperar. Aunque había crecido tanto como podía en ese lugar, quedó claro que el entorno ya no era propicio para su florecimiento. Continuar Leyendo »
