Seamos brutalmente honestas sobre cómo oramos al iniciar el año.
Llegamos delante de Dios con nuestra agenda 2026 abierta y una lista de peticiones que parece más una lista del supermercado que una oración de rendición.
- «Señor, para marzo necesito este trabajo.»
- «Señor, haz que mi esposo cambie (pero no me toques a mí).»
- «Señor, quítame estos kilos de encima.»
- «Señor, dame la casa, el viaje, la paz, la paciencia…»
Le entregamos a Dios una lista de tareas como si Él fuera nuestro empleado. Continuar Leyendo »
