En el Evangelio de Juan, hay una historia que sacude mi corazón. Es la historia de un hombre que llevaba 38 años paralítico, acostado junto al estanque de Betesda.
Había allí una multitud de enfermos, ciegos y paralíticos, todos esperando lo mismo: que un ángel agitara el agua. Creían que el primero en entrar después de ese movimiento sería sanado.
Cuando Jesús pasa y ve a este hombre, sabiendo el tiempo que llevaba allí, le hace una pregunta directa y profunda: «¿Quieres ser sano?» Continuar Leyendo »
