Del 5 al 25 de enero, el Espíritu Santo nos hace una invitación especial: detenernos para alinearnos y buscar la presencia de Dios. No se trata de un tiempo de oración y ayuno más; es una cita divina para reposicionar nuestro corazón y agudizar nuestros sentidos espirituales.
Tal como hizo Daniel al disponer su alma para entender, hoy somos llamados a iniciar el año con un enfoque renovado. Es el momento de dejar atrás el ruido, las distracciones y las cargas que han empañado nuestra sensibilidad espiritual. Continuar Leyendo »
