Dios está completando su buena obra en ti

Así que no abandonen su confianza, la cual ha de ser grandemente recompensada. Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido. Pues dentro de muy poco tiempo, «el que ha de venir vendrá y no tardará. Pero el justo vivirá por la fe. Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado». Hebreos 10:35-38

«Él está terminando lo que comenzó. Dios está completando su buena obra en ti. Continuar Leyendo »

Recibe la palabra profética en tu correo electrónico.


Una temporada para suavizar la tierra seca

Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos. Isaías 44:3

Escuché al Espíritu Santo susurrar: “temporada de empapamiento”. Esta es una temporada donde el Cielo se está abriendo y el Espíritu de Dios está saturando todo lo que se ha vuelto seco, cansado, agrietado y agotado.

Algunas personas han estado sobreviviendo en condiciones de sequía espiritual por demasiado tiempo. Continuar Leyendo »

Una palabra para los cansados: «Yo les restituiré»

Por lo tanto, no desechen la firme confianza que tienen en el Señor. ¡Tengan presente la gran recompensa que les traerá! Perseverar con paciencia es lo que necesitan ahora para seguir haciendo la voluntad de Dios. Entonces recibirán todo lo que él ha prometido. «Pues, dentro de muy poco tiempo, Aquel que viene vendrá sin demorarse. Mis justos vivirán por la fe. Pero no me complaceré con nadie que se aleje» Hebreos 10:35-38

Recientemente, escuché al Señor decir: «Una palabra para los cansados: Yo restituiré». Continuar Leyendo »

Rompe con tu parálisis espiritual

Y Pedro le dijo: Eneas, Jesucristo te sana; levántate y haz tu cama. Y al instante se levantó. Hechos 9:34

Anoche estuve en intercesión durante dos o tres horas. Mientras oraba, no dejaba de ver que venía un punto de quiebre para aquellos que están pasando por una asignación de parálisis espiritual que ha permanecido sobre las personas, haciendo que se queden atrapadas en un ciclo continuo.

Era casi como una falla en una película. Como una escena que no dejaba de repetirse: la gente llegaba a cierto punto y luego retrocedía, llegaba a un punto y retrocedía, una y otra y otra vez. Continuar Leyendo »

No eres demasiado sensible, llevas demasiado sin soltar.

Un día encontré a mi hijo en la cocina. A él le encanta cocinar, así que no era raro verlo ahí, pero lo que sí me llamó la atención fue que tenía los ojos completamente rojos. Con cara de concentración total, como si nada. Me acerqué y estaba picando cebolla. Y sin pensarlo mucho le dije: «Ya que estás en esas, échate una lloradita.»

Nos reímos los dos.

Porque hay algo verdadero en esa frase que va más allá del chiste. Continuar Leyendo »

Publicada el

Recibe la palabra profética en tu correo electrónico.