Creo que todas sabemos ese sentimiento.
Estás en una tienda, casi de paso, y de repente los ves. Ese par de zapatos que parece tener tu nombre escrito. No planeabas comprarlos. No estabas buscándolos. Pero ahí están, y algo en ti ya sabe que son tuyos antes de probártelos. Y cuando los pones, algo cambia. La postura. La actitud. La manera en que caminas hacia la puerta. Con ese par de zapatos puestos sientes que puedes con todo lo que se te atraviese ese día. Continuar Leyendo »
