TIEMPO DE ARREBATAR EL BOTIN

Y David consultó al Señor, diciendo: ¿Perseguiré a esta banda? ¿Podré alcanzarlos? Y Él le respondió: Persíguelos, porque de cierto los alcanzarás y sin duda rescatarás a todos. 1 Samuel 30:8
 
Esta palabra de Jodie Hughes me hizo recordar la bondad del Señor que nunca nos deja cuando estamos pasando por pruebas y desiertos. Hace algunos años me encontraba muy angustiada, económicamente lo habíamos perdido todo con mi familia, las deudas aumentaban cada día. Estaba escuchando a un predicador por la radio y abrieron una línea de oración. Inmediatamente llamé para hacer mi desesperada petición. No sé quién era la persona que respondió, pero cuando le conté mi problema dijo: “El Señor me da una visión de ti, yo veo el infierno, allí hay cajas blancas con moños rojos donde está guardado todo lo que el enemigo te robó, pero el Señor dice que te ha facultado para que vayas y traigas todo de regreso”.
 
No era precisamente lo que yo esperaba oír, creía que por el solo hecho de ser hija de Dios mis luchas habían terminado, que la vida sería suave. Pero no es así, Dios no solo permite nuestras batallas, sino que él tiene un propósito glorioso con ellas en nuestras vidas. Mientras ponemos nuestra confianza en el Señor, el hace que nuestras pruebas produzcan en nosotros una fe más preciosa que el oro (1 de Pedro 1:7) Actué de inmediato. Comprendí que tenía autoridad para sacar al ladrón que había venido a robar, matar y destruir a mi casa y mi familia (Juan 10:10, Santiago 4:7) comencé a sumergirme en la Palabra de Dios, para estar llena del poder del Espíritu Santo. (Lucas 4:14, 1 Juan 2:14) pero también a creerla. (Romanos 10:17). Descubrí también el poder del ayuno y la oración y a obedecer la instrucción que recibía del Padre. Hoy puedo dar testimonio de que no me fue devuelto lo que el enemigo me robó sino mucho más. Hoy es un día para llenarte de fe, de reconocer que cada prueba que Dios permite en tu vida te está haciendo más fuerte, más poderoso para ir y arrebatar el botín.
 
MOÑOS SIN REGALOS
 
Efesios 3:20 Y a aquel que es poderoso para hacer todo mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que obra en nosotros.
 
En una visión pude ver moños y lazos que caían, pero sin regalos. Me sentí confundida por esto. Durante mucho tiempo me postré para preguntarle a Dios por qué no veía los regalos junto con los moños. Había multitudes de moños que caían y la atmósfera estaba embarazada con posibilidades y aperturas. El Cuerpo de Cristo está en el tiempo de Efesios 3:20, donde “todo será mucho más abundantemente de lo que podamos pedir o imaginar”. Pero un desafío para el Cuerpo de Cristo es que, si Dios está diciendo que hará mucho más de lo que podemos pedir, hay una expectativa que nos lleva a pedir. ¿Qué estamos pidiendo ahora para que Dios pueda expandirse sobre eso?
 
Pude ver los cielos abiertos en la visión, donde caían moños y cintas sobre las personas y su fe explotaba. Muchos se dieron cuenta de la AUTORIDAD que poseen para declarar la apertura y el cambio de Dios en este tiempo. Luego de esto, me postré y volví a preguntarle a Dios: “¿Por qué no hay regalos?”. Inmediatamente comprendí… Dios está esperando que los pidamos. La verdad palpable de esto atravesó mi corazón. Pida, decrete, ore y persevere. Contienda. ¡Declárelo! Dios está redimiendo lo que el enemigo le robó, pero con frecuencia está esperando que oremos, decretemos y usemos nuestra autoridad en la Tierra, para llamar las aperturas y declarar las promesas de Dios. Hay poder en participar con Dios y decretar una cosa, y verla establecida en medio nuestro. Sin embargo, es mucho más conmovedor comprender que Dios nos está invitando a pedirle lo que queremos.
 
REDENCION DEL TIEMPO ROBADO Y PERDIDO
 
Joel 2:25 Y os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros.
 
Específicamente, Dios está redimiendo el tiempo robado o perdido, junto a las puertas de destino para el propósito divino. Muchos que se sintieron robados en el pasado, sienten que el tiempo se les escapó o que sus mejores años están atrás, se sorprenderán mientras Dios redime el tiempo y acelera lo que está haciendo en sus vidas. Dios no está limitado por nuestros conceptos sobre la duración que requiere la restauración. Pude oír al Señor que decía que no estamos perdidos y el tiempo no nos pasó de largo, porque Él está redimiendo el tiempo, rediseñándolo y reposicionándonos. ¡Las cosas ocurrirán de manera rápida! La aceleración está sobre la promesa y el propósito del Reino.
 
JESUS Y EL HOMBRE CIEGO
 
Marcos 10:51 dice: “Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista”. La Biblia comparte sobre un hombre ciego que clamó a Jesús y la multitud se burló de él, pero cuando atrajo la atención del Maestro, recibió lo que estaba pidiendo: “¿Qué quieres que haga por ti?”. Cualquiera pensaría que era obvio. El ciego quería ver. Pero claramente este hombre debía declarar lo que quería de una manera honesta y específica, con una osadía cruda. Honestamente, cualquiera que haya caminado el largo viaje de un retraso y una decepción interminable, puede comprender que se requiere valentía para hablar lo que parece imposible, en presencia de los burladores y la multitud que aplasta nuestra fe. Jesús, el dador de esperanza, sigue diciendo: “Todas las cosas son posibles para Dios” (Marcos 10:27). Hay algo sobre nuestros oídos para oír lo que Jesús está pidiendo. Hay algo sobre pedirle a Jesús por lo que queremos de Él, incluso cuando la respuesta parezca obvia. ¡Queremos ver! Creo que Dios nos está pidiendo que hagamos lo mismo. ¿Qué quiere que Jesús haga por usted? Respóndale. Háblelo. Decrete con claridad y de manera concreta: “Señor, esto es lo que estoy pidiendo y por lo que estoy creyendo”.
 
REDENCIONES INESPERADAS
 
Mientras Dios completa lo que comenzó, redimiendo historias sin terminar y restaurando lo que el enemigo le robó, hay un sentido de redención inesperada. Dios se mueve fuera de lo que consideramos posible y no está limitado por soluciones previsibles. Dios está trabajando todas las cosas para el bien de aquellos que lo aman (Romanos 8:28), y algunas de sus historias redentoras sorprenderán al Pueblo de Dios por Su creatividad y Su capacidad divina para recapturar y rediseñar. Dios es un autor divino y está reescribiendo su historia, completando los capítulos interrumpidos, donde el ladrón entró para robar.
 
¿QUE HEMOS PERDIDO?
 
Este es el tiempo para que la fe abra nuevas dimensiones de la gloria manifestada en cosechas y promesas. Pida, busque, llame (Mateo 7:7). Pida por las naciones (Salmo 2:8) y “pida en oración” (Mateo 21:22). Hay una urgencia por pedir y participar con la disposición del Cielo para que irrumpa en nuestras naciones, nuestras familias y nuestras circunstancias, con una transformación profunda y divina. Con frecuencia pregunto: “¿En qué cosas no estamos caminando porque no lo hemos pedido? ¿Qué cosas no estamos viviendo porque no pedimos con persistencia? ¿Qué cosas no estamos viendo en la tierra porque pensamos que era presuntuoso, no estaba permitido o no era bíblico pedir?”.
 
Mateo 18:18 deja en claro que debemos usar nuestra voz de autoridad: “De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo”.
 
SU VOZ PUEDE CAMBIAR LA HISTORIA
 
Su voz es tan poderosa y ungida que Dios nos instruye y nos indica que declaremos Sus sueños en la tierra. También nos está invitando a hacer declaraciones en fe sobre nuestras vidas y en nuestras circunstancias personales. Este es un tiempo de apertura sobre apertura, y debemos oír lo que Dios nos está pidiendo: “¿Qué quieres de Mí?”. Esto activará nuestra fe de una manera fresca. La historia literalmente está tomando forma mientras lo declaramos en oración. El llamado de Dios hacia nosotros es simple: “¿Qué quieres de Mí?”. Declare lo que Dios está diciendo con osadía y respóndale. ¡Dios está esperando responder a sus decretos! Su voz está cambiando la historia, activando redención y participando con el Dios de la apertura. Sea bendecido mientras ora, pide y decreta.
 
1 Samuel 30:18-20 David pudo recobrar todo lo que los amalecitas se habían robado, y también rescató a sus dos esposas. Nada les faltó del botín, ni grande ni pequeño, ni hijos ni hijas, ni ninguna otra cosa de lo que les habían quitado. David también se apoderó de todas las ovejas y del ganado. La gente llevaba todo al frente y pregonaba: !Este es el botín de David!
 
Con amor y oraciones,
 
Magie de Cano
Magie de Cano

Autor: Magie de Cano

Pastora y Conferencista Internacional en el Ministerio de la Mujer, autora del devocional profético Las Cartas de Magie y de los libros “Conquista tu Matrimonio”, “Cita con tu Destino” y "De la Verguenza a la Victoria"