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MADRE DE RODILLAS – ENFOQUE DIA 1

ARREPENTIMIENTO Y PERDON

El corazón de ellos clamaba al Señor; Oh hija de Sion, echa lágrimas cual arroyo día y noche; No descanses, ni cesen las niñas de tus ojos. Levántate, da voces en la noche, al comenzar las vigilias; Derrama como agua tu corazón ante la presencia del Señor; Alza tus manos a él implorando la vida de tus pequeñitos, Que desfallecen de hambre en las entradas de todas las calles. Lamentaciones 2:18-19

Estos últimos meses todos hemos sido impactados por las noticias al ver el incremento de la maldad y las tragedias que han caído sobre niños y jóvenes inocentes. Sin embargo, muchas veces estos inocentes están siendo víctimas de juicio por causa del pecado que causa gran tristeza y devastación. Necesitamos despertar a la seriedad de los tiempos que estamos viviendo. En estos 21 días nos levantaremos a arrancar, derribar y destruir para edificar y plantar en nuestras generaciones.

Cuanta similitud entre lo que estamos viendo y el libro de Lamentaciones. Las horribles escenas narradas en este libro se pudieron haber evitado. Jeremías advirtió al pueblo durante años que este día de destrucción llegaría y le dolió en el alma ver su cumplimiento. El capítulo 2 incluye un llamado al pueblo de Dios a derramar sus corazones en la presencia del Señor. El pueblo debía volverse de sus pecados, debía lamentarse sinceramente por sus faltas contra Dios. El pueblo tenía mucho por qué llorar. Debido a su obstinada rebelión contra Dios, acarrearon un gran sufrimiento sobre los inocentes. ¿Fueron estos sufrimientos culpa de Dios? No, fue culpa del pueblo desobediente. La pecaminosidad del pueblo trajo su destrucción, pero trágicamente las consecuencias del pecado afectaron a todos, a buenos y malos por igual.  El sufrimiento y el pecado del pueblo debió haberlo llevado al Señor, suplicando con lágrimas su perdón. Solo cuando el pecado quebranta nuestros corazones Dios puede venir a rescatarnos. La simple vergüenza por los pecados no trae consigo el perdón, pero si clamamos a Dios, El nos perdonará.

El arrepentimiento y la fe en la sangre redentora de Cristo resultan en la remisión de los pecados, que significa perdón y libertad del poder del pecado. De acuerdo con la Palabra de Dios, no puede haber conversión, libertad ni nuevo nacimiento sin arrepentimiento. Hechos 3:21 dice: Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio.

LECTURAS DE HOY: Lamentaciones 2 y 3; 1 Juan 1:5-10 – Jeremías encontró una luz de esperanza en medio de todo el pecado, la muerte, la desolación y la tristeza que lo rodeaba. El arrepentimiento no es algo que se hace una sola vez, sino que es algo que el pueblo de Dios está llamado a hacer hasta que Cristo vuelva. Todos hemos pecado, y por eso estamos lejos de Dios.(Romanos 3:23) arrepentimiento, perdón de pecados y un despertar hacia una vida de rectitud son las verdades que nosotros como madres y nuestros hijos necesitan escuchar y creer otra vez. Para recibir el perdón de Dios debemos tener el anhelo de nunca más volver a pecar. Podemos recibir perdón porque Jesús murió por nosotros. Él tiene un plan para asegurarse de que el pecado que ha causado tanto dolor nunca más vuelva a tener poder sobre nosotros. Yo declaro sobre la base de la Palabra de Dios que hay un Dios, que existe una ley sagrada, y en el nombre de Jesucristo hay perdón. Esa es la primera necesidad que tenemos. 

Hechos 2:37-40 Al oír esto, compungidos de corazón, dijeron a Pedro y a los demás apóstoles: Hermanos, ¿qué haremos? Y Pedro les dijo: Arrepentíos y sed bautizados cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa es para vosotros y para vuestros hijos y para todos los que están lejos, para tantos como el Señor nuestro Dios llame. Y con muchas otras palabras testificaba solemnemente y les exhortaba diciendo: Sed salvos de esta perversa generación.

OREMOS:

Amado Señor tu palabra declara en Romanos 5:18-19 que un solo pecado de Adán trajo condenación para todos, pero un solo acto de justicia de Cristo trajo una relación correcta con Dios y vida nueva para todos. Por uno solo que desobedeció a Dios, muchos pasaron a ser pecadores; pero por uno solo que obedeció a Dios, muchos serán declarados justos. Señor, perdona mi desobediencia, Y en tu Nombre Señor, echo fuera de mi vida todo espíritu de desobediencia, de rebeldía y de endurecimiento espiritual que quiera gobernar mi vida. Hoy renuncio y me arrepiento en mi nombre y en el de todos en mi línea familiar que perecieron por falta de conocimiento, porque no te buscaron a Ti el único Dios verdadero, ni tu conocimiento y sabiduría, sino que siguieron sus propios deseos. Te pido perdón, por no seguir los mandamientos establecidos en Tu Palabra, por no buscar tu guía. Por favor, restaura en mí todas las bendiciones y beneficios de la obediencia. Ayúdame a poner Tu Palabra en acción en mi vida, para que mi obediencia sea de bendición a todos los que verán Tu obra en mí.

Señor, hoy vengo a ti para depender únicamente de los rayos fortalecedores de tu presencia. Seguro estoy que en medio de mis sombras me alumbrará el sol de tu justicia. Señor, Aquí estoy este día en tu presencia. No quiero la vida fácil si no voy a tener la calidad de hijo que quieres tener. Me pongo en tu altar y trátame como Tú quieras, quita de mi lo que no te agrada. Límpiame más y más de mi maldad y mi pecado. Hoy me moveré en la Seguridad de protección que me da el valor y poder de Tu Sangre. Señor, Tengo acceso libremente ante tu trono por el perdón de mis pecados logrado a través de la Sangre de Jesús. Gracias te doy por darme la oportunidad de regresar a ti y esperar ante tu altar. Me arrepiento de haberme desviado y me abandono ahora en tus brazos. Gracias porque tu bendición viene a mi vida de manera hermosa como la lluvia a la tierra sedienta cuando estoy listo a oír tu voz y obedecerla. Hoy estoy seguro de que no estoy desamparado, sino que el Consolador está a mi lado para fortalecerme y no negarme su bondad y amor. Señor, Gracias por darme lo más preciado del mundo Tu amado hijo. Amen

Con amor y oraciones,

Magie de Cano

 

Magie de Cano

Por Magie de Cano

Pastora y Conferencista Internacional en el Ministerio de la Mujer, autora del devocional profético Las Cartas de Magie y de los libros “Conquista tu Matrimonio”, “Cita con tu Destino” y "De la Verguenza a la Victoria"