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MADRES DE RODILLAS DIA 11

YO Y MI CASA SERVIREMOS AL SEÑOR

 Además dijo Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos. Exodo 3:15

Dios es un Dios multigeneracional de allí que la Palabra de Dios especifica el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Dios no quiere ser solo el Dios tuyo, el quiere ser el Dios de tus hijos, nietos y hasta mil generaciones.

Ser madre no se limita solamente a una función biológica. Las madres no existimos solo para satisfacer instintos maternales y para tener hijos a los que podemos cuidar y mimar, Dios quiere que generación tras generación nuestros hijos lo amen y lo sirvan. Jocabed, la madre de Moisés llegó a un momento crucial en su vida en el cual tuvo que entregar sus sentimientos de madre a los pies del Señor, la Escritura dice: “Pero no pudiendo ocultarle más tiempo…” (Éxodo 2:3). Ante un decreto de muerte, ella fue una madre sabia, y comprendió que la vida y el propósito de Moisés dependía de ella, lo entregó a la hija del Faraón, pero las escuelas egipcias no pudieron borrar de su mente el conocimiento del Dios verdadero. El nombre “Jocabed” significa “Jehová es gloria” o “Jehová es nuestra gloria”. Es la primera mujer en toda la Biblia que tiene un nombre compuesto por “Jah o Jehová”.

Jocabed tuvo tres hijos y cada uno de ellos cumplió un propósito especial entre el Pueblo de Israel. (Números 26:59). Fue por su admirable labor de madre al criar hijos para el Reino de Dios que ella aparece en la galería de heroínas de la fe en hebreos 11:23. Fue su fe la que le dio una visión clara de lo que Dios tenía preparado para Moisés. Recuerdo que, hace algunos años cuando una de mis hijas estaba en la adolescencia, enfrentó una crisis de rebeldía, yo realmente no sabía que hacer y le pedí consejo a una Pastora. Su consejo fue: Magie, asegúrate que tu hija tiene a Jesús en el corazón. Ese día le dije a mi hija que quería orar por ella, entramos en mi habitación y nos arrodillamos a la orilla de la cama y le dije: Antes de orar por ti, yo quiero que tú hagas una oración y entregues tu vida a Jesús. Ella dijo: ¡Mami! Recibí a Jesús en mi corazón cuando tenía ocho años. Le dije: Quiero que el diablo escuche hoy a quien le perteneces. Ella hizo en voz alta la oración más hermosa que jamás había escuchado consagrando su vida a Jesús y eso para mí, fue suficiente. Un día, tu nombre y el mío amada amiga, también estarán escritos en la historia.

LECTURAS PARA HOY: Éxodo Capítulos 1 y 2; Salmos 78; Deuteronomio 6:1-9 – Necesitamos derramar nuestros corazones en lo secreto, donde nadie, sino Dios, sepa lo que decimos, clamando por la salvación, santidad y temor de Dios en nuestros hijos. Impartamos en ellos una base espiritual enseñándoles que Dios los ama, perdona y que está completamente comprometido con ellos. (Juan 3:16; Mateo 28:19; hebreos 13:8; Romanos 5:6-8; Romanos 8:32). A los cinco años ya se puede dirigir a un niño en una oración de entrega a Dios. Enseñémosles el poder de la oración, y quien es el Espíritu Santo. Que nuestros hijos conozcan a Jesús como su Salvador y amigo les dará las respuestas que necesitan a las preguntas de la vida, y los preparará para una eternidad de felicidad. Cuando les hablamos de Jesús y de Su amor, les presentamos a la persona más importante que ellos jamás conocerán: Aquél que vivió, murió, y resucitó para lograr su salvación eterna.

Deuteronomio 6:2 para que temas a Jehová tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tú, tu hijo, y el hijo de tu hijo, todos los días de tu vida, para que tus días sean prolongados.

OREMOS:

Amado Jesús: me acerco confiadamente a Ti, ante Tu trono de gracia y presento ante Ti la vida de mis hijos y mis generaciones. Te los dedico, te los consagro y te ruego que los guardes para Ti y los apartes para tu servicio. Que Tu voluntad perfecta sea hecha en sus vidas, que Tu propósito eterno y perfecto se cumpla en ellos. Gracias Padre Santo porque mis hijos son un regalo del cielo para mi. Los cubro completamente con la preciosa SANGRE DE JESÚS declarando que ellos son linaje escogido, real sacerdocio, pueblo escogido por Dios. Dondequiera que los vean reconocerán que ellos son descendencia bendecida del Señor. Mis hijos tendrán un futuro y una esperanza que no serán cortados, porque Tú eres la seguridad de sus tiempos. Ellos serán enseñados por el Señor, para que se multiplique su paz. Dios ten misericordia de ellos, que Tu rostro resplandezca sobre ellos. Y los siete espíritus del Señor: Espíritu de Jehová. Espíritu de Sabiduría, entendimiento, consejo, poder, conocimiento, y temor del Señor estén siempre sobre ellos. En el poderoso nombre de Jesús.

Con amor y oraciones,

Magie de Cano

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Magie de Cano

Por Magie de Cano

Pastora y Conferencista Internacional en el Ministerio de la Mujer, autora del devocional profético Las Cartas de Magie y de los libros “Conquista tu Matrimonio”, “Cita con tu Destino” y "De la Verguenza a la Victoria"