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ENFOQUE DE ORACION DIA 6 – Esposas en el Campo de Batalla

¿Y no hará Dios justicia a sus escogidos, que claman a El día y noche? ¿Se tardará mucho en responderles? Lucas 18:7

La Biblia contiene historias de mujeres que enfrentaron situaciones aparentemente imposibles, sin embargo, demostraron una fe más fuerte que la mayoría de los hombres. Jesús sabía esto, así que cierto día les contó una parábola sobre una viuda a sus discípulos para mostrarles que debían orar siempre con fe, sin desanimarse. Se trata de una viuda que fue a pedir justicia ante un juez injusto que no temía a Dios ni respetaba a hombre alguno, ella venía a él constantemente, diciendo: “Hazme justicia de mi adversario”. Ella tenía muchas razones para darse por vencida, pero persistió y demandó justicia hasta que el juez, al fin, tomó una acción positiva en su favor. La situación a tu alrededor puede que no se parezca en nada a la visión que Dios te dio. Pero mediante el poder de la fe, puedes hacer que tu pequeño comienzo se vuelva un gran final. La respuesta de Jesús a la pregunta de cómo resistir hasta el final en Lucas 18 es: ¡Orar! ¡Orar! ¡Orar! y no cansarse de orar, lo que significa que retraso no es negación. Cuando parece que Dios dice “NO”, pero en tu corazón sabes que tienes una promesa que Dios te dio, debes ser persistente en la oración, debes tener fe y nunca darte por vencida, porque a su tiempo recibirás la manifestación de lo que esperas.

Muchas veces como esposas nos cansamos de orar y esperar y tomamos la justicia en nuestras propias manos. Si estás orando por tu esposo, no te enfoques en sus defectos o fallas, enfócate en lo que Dios dice de él. El único que puede convencerlo de pecado, justicia y juicio (Juan 16:8-11) es el Espíritu Santo, tu deber es orar, orar y orar sin desmayar. Dios promete hacer justicia de inmediato cuando tu oras con perseverancia (Lucas 18:8). Dejémosle a Dios definir qué es “de inmediato”. En lo que depende de nosotros, determinémonos a clamar más fuerte, de día y de noche, rogándole sin cesar hasta que nos conteste. Él ama esa clase de fe.

LECTURAS PARA HOY: Lucas 18:1-8, Salmos 50:6-7 ¿Cuánto tiempo tienes orando por tu esposo y tu matrimonio? ¿Cuántas veces has pensado que ya no vale la pena orar? Para esta viuda se presentaban dos obstáculos para recibir del juez la ayuda que necesitaba: No le teme a Dios ni se preocupa por la gente. Sin embargo, el juez injusto accedió a su petición porque ella se negó a rendirse. Dios no es como el juez injusto, sino que es un Dios amoroso y misericordioso cuyo corazón se inclina para ayudar a quienes claman a El día y noche. Jesús concluyó la parábola de la viuda diciendo a sus discípulos: “Les digo que sí les hará justicia, y sin demora. No obstante, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?” La oración no sirve cuando no creemos, o cuando dudamos que Dios vaya a responder. La Biblia nos dice que hay que pedir sabiendo que “Dios da a todos abundantemente y sin reproche” … pero en el mismo pasaje nos advierte: “pero que pida con fe, sin dudar; porque el que duda es semejante a la ola del mar, impulsada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, ese hombre, que recibirá cosa alguna del Señor” (Santiago 1:6). Escribe hoy tu petición y preséntala en oración ante la Corte Celestial. Dios es un Juez justo y soberano, El puede retrasar la respuesta, pero sus retrasos siempre tienen buenas razones. A medida que persistes en la oración, creces en carácter, fe y esperanza.

“La puerta de Mi trono está abierta para que vengas de día y de noche a traer tu petición. Seré Yo quien te haga justicia, porque Soy un Juez justo. Yo Soy el mismo ayer, hoy y siempre. No hay sombra de variación en Mi. Así que hoy te invito a que te acerques a Mí, ¡Acércate! Has perdido muchas oportunidades por no estar cerca de Mí”

OREMOS:

Señor, escucha mi causa justa, atiende a mi clamor, presta oído a mi oración, pues no sale de labios mentirosos. ¡Que venga de Ti mi sentencia, pues tú sabes lo que es justo! Tú has penetrado mis pensamientos; de noche has venido a vigilarme; me has sometido a pruebas de fuego, y no has encontrado maldad en mí. No he dicho cosas indebidas, como hacen los demás; me he alejado de caminos de violencia, de acuerdo con tus mandatos. He seguido firme en tus caminos; jamás me he apartado de ellos. Oh Dios, a ti mi voz elevo, porque Tú me contestas; préstame atención, escucha mis palabras. Dame una clara muestra de tu amor, Tú, que salvas de sus enemigos a los que buscan protección en tu poder. Cuídame como a la niña de tus ojos. (Salmo 17) Amén.

Con amor y oraciones,

Magie de Cano

 

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Magie de Cano

Por Magie de Cano

Pastora y Conferencista Internacional en el Ministerio de la Mujer, autora del devocional profético Las Cartas de Magie y de los libros “Conquista tu Matrimonio”, “Cita con tu Destino” y "De la Verguenza a la Victoria"