Probablemente tu mente ahorita no está pensando en nada más que en la celebración de Año Nuevo: la cena, las uvas, el vestido, los abrazos. Estamos en esa burbuja de euforia donde todo parece posible.
Pero, siendo realistas, en un abrir y cerrar de ojos, los fuegos artificiales se apagarán.
Despertarás en enero y te encontrarás exactamente en el mismo lugar donde estás hoy. La euforia de la fiesta se habrá ido, pero las deudas de diciembre seguirán ahí. Continuar Leyendo »
