A veces, la nostalgia me golpea y recuerdo lo diferente que era la vida hace unos años.
Recuerdo que si se acababa el azúcar en medio de una receta, no había una aplicación para pedirlo; tenías que ir a tocarle la puerta a la vecina y pedirle una taza prestada.
Recuerdo que si te enfermabas en la madrugada, no podías googlear tus síntomas a las 3:00 AM para auto-diagnosticarte (y asustarte). Tu mamá te preparaba un té de hierbas, te ponía un paño frío y te decía: «Hay que esperar a que amanezca para ir al doctor». Continuar Leyendo »
