Sé que hay momentos en los que es difícil hablar de «renovación espiritual» o de «sanidad del corazón» cuando hay facturas sobre la mesa que no sabes cómo pagar.
La angustia financiera es real. Nos roba el sueño, nos llena de ansiedad y, a veces, nos hace sentir que Dios se ha olvidado de nuestra dirección.
Vivimos pensando: «Si tan solo tuviera más dinero, tendría paz».
Pero quiero compartirte una verdad espiritual que cambió mi vida y que es un pilar en mi caminar: El dinero no cura la pobreza; la identidad sí. Continuar Leyendo »
