En la Biblia hay una historia que siempre estremece mi corazón de madre. Es la historia de una viuda en Sarepta que estaba viviendo su hora más oscura.
Había una sequía terrible. Ella miró en su alacena y vio la realidad: solo le quedaba un puñado de harina y un poco de aceite. Su plan era desgarradoramente simple: preparar esa última comida para ella y su hijo, comerla, y luego echarse a morir. Ya no tenía esperanza. Continuar Leyendo »
