¿Alguna vez has tenido que cargar algo que parecía más grande que tus fuerzas?
Quizás a tu hijo dormido desde el carro hasta su cama.
O las bolsas pesadas del súper cuando nadie podía ayudarte.
O, más invisible aún, cargar con la preocupación por alguien que amas, aunque no lo diga en voz alta.
Es curioso: cuando llevamos cargas que no nos corresponden, nos agotamos.
Pero cuando llevamos a alguien que amamos hacia un lugar de esperanza, la fuerza aparece de donde no teníamos. Continuar Leyendo »
