Echa tus redes otra vez

Sé que no soy la única que, a inicio de mes —o cada lunes—,
se propone cambiar algo: comer mejor, hacer más ejercicio,
ser más paciente, orar con más constancia,
pasar menos tiempo en el teléfono, y más con la familia.

Y sí, empezamos con emoción.
Pero después de unos días, la vida se complica.
Los niños se enferman, el trabajo absorbe, los pendientes se multiplican.
Y lo único que cambia es la fecha en la que decimos que volveremos a empezar. Continuar Leyendo »

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Dios no te llama por tus etiquetas, te llama por tu nombre

A lo largo de nuestra vida, muchas personas nos llaman de distintas maneras.
Al principio suele ser algo inocente, incluso tierno:
un diminutivo, un apodo familiar, una forma de cariño.
Pero con el tiempo, los nombres cambian.

Algunos llegan cargados de amor,
otros con juicio,
y otros simplemente con expectativa.
“Eres la responsable”, “la fuerte”, “la que siempre puede”.
“Eres la mamá de todos”, “la que nunca se queja”, “la que ayuda a todos”.
O, del otro lado, “la difícil”, “la emocional”, “la que no encaja”. Continuar Leyendo »

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Lo que escondemos bajo la alfombra del alma

Todas tenemos ese rincón en casa donde terminan las cosas que no sabemos dónde colocar.
Una caja con recuerdos, una carpeta con papeles sin revisar, un cajón que nunca abrimos.
Sabemos que está ahí, pero mientras no lo veamos, no estorba.
Y aunque parece una solución temporal, tarde o temprano ese espacio empieza a llenarse de desorden.

El alma, a veces, funciona igual.
Hay dolores que no sabemos dónde guardar,
así que los empujamos debajo de la alfombra de la vida,
convencidas de que si no los miramos, dejarán de doler. Continuar Leyendo »

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Dios no solo escribe destinos… también los redefine

Hace poco alguien me preguntó:
“Magie, ¿por qué le hablas tanto a las mujeres solteras?”

La pregunta venía con cariño, pero también con curiosidad.
Y me hizo sonreír, porque para mí la respuesta es tan clara como el aire que respiro: porque me hubiera gustado que alguien me hablara así a mí.

A cuántas de nosotras no nos hubiera gustado recibir una palabra sabia,
no desde la teoría, sino desde la experiencia;
no desde la perfección, sino desde las cicatrices que ya sanaron. Continuar Leyendo »

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Cuando el brillo se apaga sin darnos cuenta

He visto a muchas mujeres darlo todo.
Por sus hijos, su esposo, su familia, la iglesia, el trabajo…
y poco a poco convertirse en las velas que alumbran a todos,
mientras se consumen a sí mismas en silencio.

No es que se pongan de últimas en la lista.
Es que, simplemente, ya no están en la lista.

Y cuando eso sucede, el cambio no es repentino.
Ocurre despacio, como una llama que se apaga con el tiempo. Continuar Leyendo »

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