Cuando el amor mira en direcciones distintas

Hace poco una joven me contó su historia.
Sus ojos brillaban mientras hablaba de él: un buen hombre, trabajador, con valores, temeroso de Dios.
“Los dos creemos en el Señor”, me dijo con ilusión.
“Los dos queremos formar una familia, servir, tener hijos, crecer.”

Pero mientras la escuchaba, noté algo en sus palabras:
las metas eran las mismas, pero los caminos eran distintos.
Ella soñaba con criar en fe; él con “darles libertad para elegir”.
Ella quería priorizar su hogar; él pensaba que el trabajo debía ir primero. Continuar Leyendo »

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Nunca es tarde para ser nueva

Si hoy te diera una máquina del tiempo y pudieras regresar a una parte de tu vida para revivirla,
¿a dónde irías?

Estoy casi segura de que, más que buscar un momento feliz, escogerías volver a ese instante que revives una y otra vez antes de dormir.
Ese momento que se cuela en tu mente cuando menos lo esperas, y vuelve con preguntas sin respuesta:
¿Qué hubiera pasado si no hubiera dicho eso?
¿Y si hubiera elegido distinto? Continuar Leyendo »

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A veces el milagro se llama proceso

Hoy leía un libro y encontré una frase que me estremeció por su verdad sencilla:
“Tal vez no soy aún la mujer que deseo ser, pero ya no soy la que fui ayer.”

Me quedé pensando en cuánto peso hay en esas palabras.
Porque todas, en algún momento, hemos querido cambiar algo: nuestra manera de reaccionar, de amar, de pensar o incluso de vernos a nosotras mismas.
Pero el cambio no sucede como una chispa que todo lo ilumina de un día para otro. Continuar Leyendo »

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¿Algún día dejaré de preocuparme tanto?

Hay preguntas que solo una madre se atreve a hacerse en silencio.
¿Algún día dejaré de preocuparme tanto?
¿Algún día podré dormir sin repasar mentalmente si mis hijos están bien, si tomaron buenas decisiones, si el mundo no los lastimará demasiado?

Ser madre es vivir con el corazón expuesto. Una parte tuya camina afuera de tu cuerpo todos los días, y por más que los años pasen, ese lazo invisible no se corta. Lo único que cambia es el tipo de preocupación. Continuar Leyendo »

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No estás tarde, estás en el tiempo de Dios

Recientemente, una joven me invitó a tomar un café. Pensé que sería una charla ligera entre chicas, llena de risas y planes, pero pronto comprendí que algo más profundo se movía detrás de sus palabras. Entre sonrisas nerviosas y anécdotas, percibí un peso en su corazón.

Tomé su mano para detener la conversación y pregunté con suavidad qué era lo que la cargaba. No pudo más que soltar unas lágrimas. Entre sollozos, me confesó: —Siento que mi tiempo se está acabando. Continuar Leyendo »

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