Seamos sinceras:
todas queremos ver milagros.
Queremos ver la mano de Dios obrando,
queremos contar testimonios que inspiren,
queremos vivir lo sobrenatural.
Pero lo que casi nunca decimos es que los milagros
nacen en los momentos más incómodos de la vida.
Y ahí es donde duele.
Porque para ver un milagro primero tienes que estar en necesidad.
Y la necesidad nunca es bonita.
Un milagro de sanidad significa que antes hubo enfermedad.
Un milagro de provisión significa que antes hubo escasez. Continuar Leyendo »
