¿Alguna vez te han regalado flores sin esperarlo?
Un ramo que no pediste, que no sembraste, que no cuidaste…
pero que llegó a tus manos como un abrazo envuelto en colores y aroma.
Quizá llegaron en un momento en que más las necesitabas:
un día gris, una semana difícil, un corazón cansado.
Tú no pusiste la semilla en la tierra.
No la regaste cada mañana.
No arrancaste las malas hierbas.
Pero aún así… el fruto de ese trabajo terminó en tus manos. Continuar Leyendo »
