A veces cambiar es como mudarse a un lugar nuevo:
nuevas calles, nuevas caras, un aire fresco que parece empujarte hacia adelante.
Pero otras veces… cambiar es como intentar respirar en la misma habitación donde te ahogaste.
Es levantarte cada mañana y ver a la persona que te hirió.
Es seguir trabajando en el mismo lugar donde escuchaste palabras que te rompieron.
Es convivir con quien te falló, mientras tú decides no seguir siendo la misma. Continuar Leyendo »
Autor: Benjamin
Cosechando lo que no sembramos
¿Alguna vez te han regalado flores sin esperarlo?
Un ramo que no pediste, que no sembraste, que no cuidaste…
pero que llegó a tus manos como un abrazo envuelto en colores y aroma.
Quizá llegaron en un momento en que más las necesitabas:
un día gris, una semana difícil, un corazón cansado.
Tú no pusiste la semilla en la tierra.
No la regaste cada mañana.
No arrancaste las malas hierbas.
Pero aún así… el fruto de ese trabajo terminó en tus manos. Continuar Leyendo »
Todos Recuerdan el Milagro, pero No el Proceso
He perdido la cuenta de las veces que, al preparar la refacción de mis hijos,
he puesto un poquito más de comida.
No porque sé que se la van a comer toda…
sino porque siempre hay un amigo con hambre,
o porque un día cambian su sándwich por unas galletas,
o porque, misteriosamente, regresan con algo que yo nunca les empaqué.
Son esos misterios de madre que no cuestionamos.
Simplemente lo hacemos.
Un panecito extra.
Un trozo de fruta más. Continuar Leyendo »
Dios te llama por tu nombre
Hace unos días, fui a una tienda.
La chica que me atendió fue muy amable, tan cálida que quise agradecerle por su nombre.
Busqué la etiqueta en su uniforme…
pero al notar mi intención, se apresuró a cubrirla con su mano.
Me dijo, con una sonrisa tímida:
—“Siempre me ha dado vergüenza mi nombre… mi papá cometió una falta de ortografía enorme al ponerlo y nunca me ha gustado.”
Y ahí estaba.
Una mujer joven, hermosa, inteligente…
que desde niña aprendió a esconder su nombre. Continuar Leyendo »
Tus Oraciones Me Siguen Encontrando
Me fui porque creí que lo sabía todo.
Porque pensé que la libertad era distancia,
y que crecer significaba dejar atrás todo lo que me formó.
Me fui con arrogancia,
pensando que podía construir una vida lejos de todo… incluso de Dios.
Y por un tiempo, lo intenté.
Los días eran largos.
Los amigos abundaban mientras los tiempos eran buenos.
Las decisiones eran rápidas.
Y el corazón… se iba endureciendo sin darme cuenta.
Pero cuando todo se vino abajo,
cuando me encontré solo, vacío, sin rumbo,
fue allí donde el silencio me obligó a escuchar…
y comencé a recordar. Continuar Leyendo »
