Hay momentos en la vida que parten nuestra historia en dos. Para mí, uno de esos momentos fue un día de julio, en medio de un tiempo de ayuno y búsqueda de Dios, cuando recibí una noticia que nadie espera: Cáncer de colon.
Recuerdo la frialdad del diagnóstico. Recuerdo el miedo intentando trepar por mi garganta mientras mi cuerpo manifestaba lo que mi alma había callado por años. Pero recuerdo, con más fuerza aún, la decisión que tuve que tomar en ese instante: ¿Voy a dejar que esta enfermedad defina quién soy, o voy a dejar que Dios siga escribiendo Su historia a través de mí? Continuar Leyendo »
