Cosechando lo que no sembramos

¿Alguna vez te han regalado flores sin esperarlo?
Un ramo que no pediste, que no sembraste, que no cuidaste…
pero que llegó a tus manos como un abrazo envuelto en colores y aroma.

Quizá llegaron en un momento en que más las necesitabas:
un día gris, una semana difícil, un corazón cansado.
Tú no pusiste la semilla en la tierra.
No la regaste cada mañana.
No arrancaste las malas hierbas.
Pero aún así… el fruto de ese trabajo terminó en tus manos. Continuar Leyendo »

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Es en la Herida Donde Comienza la Sanidad

Tengo una cicatriz en la pierna que me acompaña desde que era niña. Me la hice jugando con mis hermanos, corriendo en el patio de casa, riéndonos tanto que me dolía el estómago. Ese día tropecé y me raspé con fuerza. Lloré, sí… pero también recuerdo que me levanté, y que aún con las rodillas sangrando, no dejé de reír.

Esa cicatriz no es fea para mí. De hecho, cada vez que la veo, sonrío. Me recuerda que hubo momentos simples, felices, y reales. Continuar Leyendo »

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Despierta, Tú que Duermes; Levántate de entre los Muertos

No fue una alarma.
No fue una palabra profética.
No fue un terremoto espiritual.
Fue algo más silencioso… y más profundo.

Fue un suspiro distinto.
Fue un “esto no puede seguir igual”.
Fue ese momento donde ya no encajaste en lo que antes te bastaba.

Y aunque nadie lo notó,
ese fue el principio del despertar.

Despertar no siempre se ve como un aplauso en la iglesia.
A veces se ve como una mujer sentada en su cama,
pensando: “Dios, si esto es todo… no quiero seguir igual.” Continuar Leyendo »

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El Señor Te Está Inquietando para Avanzar

A veces no es el enemigo.
A veces es Dios.
A veces no es un ataque.
Es una invitación disfrazada de incomodidad.

Porque cuando ya no encajas en lo que antes te bastaba…
cuando nada de lo que antes te llenaba ahora tiene sentido…
cuando te encuentras llorando y ni tú sabes por qué…

Tal vez no estás fallando.
Tal vez estás siendo inquietada.

He aprendido que muchas veces Dios no llega con respuestas.
Llega con una sacudida. Continuar Leyendo »

Dios no busca mujeres fuertes, sino mujeres dispuestas

No sé en qué momento empezaste a sentir que debías tenerlo todo bajo control.
Quizá fue después de esa pérdida que nadie vio.
O cuando decidiste seguir sonriendo… aunque por dentro estabas en ruinas.
Tal vez fue cuando te diste cuenta de que el mundo no se detiene a consolar a quien se siente rota.

Así que seguiste.
Con agendas llenas y el corazón vacío.
Con oraciones breves y cargas largas.
Con fe, sí… pero mezclada con miedo. Continuar Leyendo »

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