Todas tenemos una lista de peticiones.
Algunas oraciones que hemos hecho por meses… y otras que llevan años.
Algunas ya tienen un “milagro contestado” escrito al lado,
pero otras parecieran empolvarse en el silencio.
Oramos, esperamos, anotamos nuevas peticiones,
y sin darnos cuenta, ponemos toda nuestra mirada en lo que aún no sucede.
En lo que falta.
En lo que no tenemos.
En lo que debería estar y todavía no llega.
Y mientras tanto, olvidamos algo vital:
¿de dónde nos sacó el Señor? Continuar Leyendo »
