Lo conocerás como Jehová Rapha en esta temporada

Les dijo: «Si ustedes escuchan atentamente la voz del Señor su Dios y hacen lo que es correcto ante sus ojos, obedeciendo sus mandatos y cumpliendo todos sus decretos, entonces no les enviaré ninguna de las enfermedades que envié a los egipcios; porque yo soy el Señor, quien los sana». Éxodo 15:26

Desde hace varias semanas he escuchado al Espíritu decir: “En esta temporada me conocerás como Jehová Rapha.” Hay una sanidad que Dios está liberando entre Su pueblo. Continuar Leyendo »

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Dios está limpiando tu nombre de los labios de tus enemigos

Hermanos, no hablen mal de los demás. El que habla mal del otro, o lo critica, es como si estuviera criticando a la ley de Dios, o hablando mal de ella. Lo que ustedes deben hacer es obedecer la ley de Dios, no criticarla. Dios es el único juez. Él nos dio la ley, y es el único que puede decir si somos inocentes o culpables. Por eso no tenemos derecho de criticar a los demás. Continuar Leyendo »

¿Cuánto más tengo que esperar la promesa?

Mi hijo llegó un día con los brazos llenos de cajas. No nos íbamos a mudar. Pero empezó a empacar todo con tanta prisa que cualquiera hubiera dicho que se iba esa misma noche.

Es de los que, cuando deciden orar por algo, no se quedan solo orando. Ese día había empezado a orar por una promesa muy concreta, y esa misma tarde ya estaba empacando, como si activara la fe con las manos.

Empacó su cuarto entero. Continuar Leyendo »

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Abraza el cambio y avanza

Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios. Que tu buen Espíritu me lleve hacia adelante con pasos firmes. Salmos 143:10 NTV

Recientemente escuché al Señor decir: «Prepárate para un movimiento de Mi Espíritu como nada que hayas conocido». Cuando el Señor pronunció estas palabras, pude sentir el peso del Espíritu Santo animando fuertemente a Su pueblo a obedecer Su instrucción y la guía de Su Espíritu en este preciso momento, incluso si se ve completamente diferente a lo que han conocido o si resulta muy inesperado. Continuar Leyendo »

Dios no te hizo de segunda, te hizo de primera

Llegaste primero. Te sentaste en el sofá de la sala de espera, tranquila, con esa seguridad silenciosa de quien sabe para qué vino.

Y entonces entró ella.

No dijo que era mejor que tú. No hizo falta.

Un saludo ligero, una mirada que te midió de arriba a abajo, la manera en que ocupó el lugar como si ya fuera suyo, y de pronto empezaste a dudar si merecías estar ahí. Por un momento, casi lo creíste. Continuar Leyendo »

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