Hace algunos años, cuando mis hijos eran pequeños, pasamos frente a un parque donde estaban reforestando.
Daban la opción de sembrar un árbol en honor a tu familia. No era algo planeado. No era una actividad que estuviera en el itinerario del fin de semana. Simplemente estaba ahí, y dijimos que sí. Sembramos nuestro árbol, tomamos una foto, y seguimos el día.
En ese momento fue exactamente eso. Un momento bonito. Una actividad diferente.
Pero algo curioso pasó con el tiempo. Continuar Leyendo »
