Cubrieron las aguas mi cabeza, dije: ¡Estoy perdido! Invoqué tu nombre, oh Señor, desde la fosa más profunda. Tú oíste mi voz: No escondas tu oído a mi clamor, a mi grito de auxilio. Te acercaste el día que te invoqué, dijiste: No temas. Tú has defendido, oh Señor, la causa de mi alma, tú has redimido mi vida. Lamentaciones 3:54-58
Hoy deseo que cobres ánimo porque una cosa es segura, puedes volver a creer que aunque has sido probado y pasado por fuego, y a veces sientes como si quisieras dejarlo todo, ¡Dios dice que un cambio viene para ti! Continuar Leyendo »
