Antes de que leas una sola palabra más, quiero pedirte un favor. Cierra los ojos un segundo, respira profundo e imagina que a través de esta pantalla te estoy dando un abrazo. No un abrazo rápido de saludo, sino uno de esos abrazos largos, fuertes y silenciosos que te sostienen cuando sientes que te vas a desmoronar. Uno de esos abrazos que dicen: «Aquí estoy. No tienes que decir nada».
Sé que empezamos el año con la adrenalina a tope. Continuar Leyendo »
