Cuando este se dio cuenta de que no podía vencer a Jacob, lo tocó en la coyuntura de la cadera y esta se le dislocó mientras luchaban. Entonces dijo: —¡Suéltame, que ya está por amanecer! —¡No te soltaré hasta que me bendigas! —respondió Jacob. Génesis 32:26-26
Ha sido una temporada de obediencia costosa y de batallas privadas para muchos. Mientras escribo estas palabras, sé que estoy tocando una herida profunda en aquellos que han estado clamando al Señor con la más intensa angustia. Continuar Leyendo »
