Pareciera que durante diciembre vivimos bajo una neblina dorada. Entre las cenas, las compras, los abrazos y la música, logramos adormecer por un momento nuestras preocupaciones reales.
Pero ahora, la neblina de las festividades se ha disipado. La rutina ha vuelto. Y con ella, ha quedado al descubierto lo que estaba escondido debajo de la celebración: La Ansiedad.
Para muchas de nosotras, el cambio de fecha en el calendario no trajo alivio, sino presión. Al ver el «2026», no sentimos esperanza, sino que nos sentimos atrasadas. Continuar Leyendo »
