A veces miras al otro lado de la mesa, o al otro lado de la cama, y te invade una sensación extraña. Miras a la persona con la que compartes tu vida y te preguntas en silencio: ¿En qué momento llegamos a esto?
No fue una explosión repentina. No fue que un día despertaron y decidieron dejar de conectarse. Fue mucho más sutil. Fue un proceso silencioso, lento y gradual.
Es curioso cómo funciona la mente humana. Continuar Leyendo »
