Ahora que el ruido de las fiestas se ha apagado y los invitados se han ido, quiero hablarte a ti. A la que se quedó recogiendo los platos. A la que se aseguró de que cada regalo fuera perfecto. A la que sonrió en las fotos aunque por dentro se sentía drenada.
Hablemos de esa «peso» emocional que nadie menciona.
Todo el mundo te admira. Te dicen: «¡Qué fuerte eres!», «¡No sé cómo le haces para todo!», Continuar Leyendo »
