El Señor que te hizo y que te ayuda, dice: “No tengas miedo, oh Jacob, siervo mío, mi amado Israel, mi elegido. Pues derramaré agua para calmar tu sed y para regar tus campos resecos; derramaré mi Espíritu sobre tus descendientes, y mi bendición sobre tus hijos. Prosperarán como la hierba bien regada, como sauces en la ribera de un río. Isaías 44:2-4 NTV
Muchos han sentido como si hubieran estado caminando por lugares secos. Sin perder nunca la esperanza, pero hundiéndose en el cansancio. Continuar Leyendo »
