Hay temporadas en la vida donde, de repente, parece que el volumen del mundo se baja.
Las amistades se alejan sin razón aparente. El teléfono deja de sonar. Las invitaciones cesan. Te sientes «estancada» o «apartada», como si alguien hubiera puesto pausa a tu vida mientras todos los demás siguen avanzando a toda velocidad.
El silencio duele. La soledad asusta. Y la primera mentira que el enemigo susurra en esos momentos es: «Dios te ha olvidado. Continuar Leyendo »
