Tiempo de recompensas visibles

Que el Señor recompense tu obra y que tu pago sea completo de parte del Señor, Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte. Rut 2:12

Yo voy a hacer visible lo que antes solo creías por fe, dice el Señor. Esta será una semana de recompensas sobre tu vida. Recompensas concretas. Plenitud de promesas cumplidas. Lo que parecía lejano ahora se acerca. Lo que esperabas con lágrimas será recibido con gozo. Este es un tiempo donde verás mi fidelidad manifestada delante de tus ojos. Continuar Leyendo »

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Tus Cicatrices Pueden Hablar… si las Dejas

Tengo una cicatriz en la rodilla que con solo mirarla me transporta a mi infancia.
Ese día jugamos tanto con mis hermanos que terminé lastimándome.
Me dolió, sí, pero no detuvo la risa, ni la emoción, ni el recuerdo inolvidable de un día feliz.
Esa marca aún está allí, y cada vez que la veo, recuerdo no solo la caída, sino la alegría de un momento que me marcó de la mejor manera.

También tengo cicatrices en el rostro, pero no me apenan. Continuar Leyendo »

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La provisión fluirá

Así que mi Dios suplirá todo lo que les falte, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. Filipenses 4:19

Amado hijo de Dios, escucha esta palabra hoy: El Señor es tu Pastor, nada te faltará. El que es dueño del ganado sobre mil colinas, el que creó los cielos y la tierra, ha declarado que la escasez ya no gobernará sobre ti. Oigo al Espíritu del Señor decir: “Mi provisión ya está en movimiento. Continuar Leyendo »

Esto no es solo una pausa

¡Quédense quietos y sepan que yo soy Dios! Toda nación me honrará. Seré honrado en el mundo entero. Salmos 46:10

Durante las últimas semanas, Christy y yo hemos estado en una especie de “pausa” de redes sociales. Ha sido un momento en el que sentimos que el Señor nos decía: “Ven y quédate Conmigo porque hay algo que quiero mostrarte.” No solo por claridad o visión, sino que se sintió más profundo que eso. Incluso sagrado. Continuar Leyendo »

Una jaula de oro sigue siendo una jaula

Hace unos años, la pandemia vació iglesias, reuniones y hasta amistades.
De pronto, todo se volvió a distancia: el trabajo, los encuentros, las conversaciones.
Y sin darnos cuenta, empezamos a creer que podíamos vivir aisladas… que no necesitábamos de nadie.

El enemigo nos susurró la mentira perfecta:
“Eres más fuerte sola. No dependas de nadie. No necesitas a nadie.”

Y, como los algoritmos de las redes sociales, esa mentira empezó a repetirse hasta que sonó convincente. Continuar Leyendo »

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