Ya estamos en noviembre.
Y me sigue sorprendiendo la rapidez con la que el año se fue.
A veces siento que apenas parpadeé y los meses desaparecieron entre pendientes, rutinas y promesas que no alcancé a cumplir.
El tiempo es curioso.
Cuando estamos felices, parece volar.
Pero cuando atravesamos una pérdida, una espera o una decepción,
las horas se vuelven lentas, pesadas, casi inmóviles.
Y no es que el reloj cambie; cambia nuestro corazón dentro de él. Continuar Leyendo »
