Cuando el tiempo parece correr o detenerse

Ya estamos en noviembre.
Y me sigue sorprendiendo la rapidez con la que el año se fue.
A veces siento que apenas parpadeé y los meses desaparecieron entre pendientes, rutinas y promesas que no alcancé a cumplir.

El tiempo es curioso.
Cuando estamos felices, parece volar.
Pero cuando atravesamos una pérdida, una espera o una decepción,
las horas se vuelven lentas, pesadas, casi inmóviles.
Y no es que el reloj cambie; cambia nuestro corazón dentro de él. Continuar Leyendo »

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Estás cruzando

Un día subió Jesús con sus discípulos a una barca. —Crucemos al otro lado del lago —dijo. Así que partieron, y mientras navegaban, él se durmió. Entonces se desató una tormenta sobre el lago, de modo que la barca comenzó a inundarse y corrían gran peligro. Los discípulos fueron a despertarlo. —¡Maestro, Maestro, nos vamos a ahogar! —gritaron. Él se levantó y reprendió al viento y a las olas; la tormenta se apaciguó y todo quedó tranquilo. Continuar Leyendo »

Echa tus redes otra vez

Sé que no soy la única que, a inicio de mes —o cada lunes—,
se propone cambiar algo: comer mejor, hacer más ejercicio,
ser más paciente, orar con más constancia,
pasar menos tiempo en el teléfono, y más con la familia.

Y sí, empezamos con emoción.
Pero después de unos días, la vida se complica.
Los niños se enferman, el trabajo absorbe, los pendientes se multiplican.
Y lo único que cambia es la fecha en la que decimos que volveremos a empezar. Continuar Leyendo »

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Los vientos de cambio están aumentando

El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; más ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. Juan 3:8

Recientemente escuché al Señor decir: “Los vientos de cambio están aumentando. ¡Acércate a Mí!”. Mientras me rendía ante Él y escuchaba Su corazón, oí: “Los vientos de cambio están aumentando. La velocidad de los vientos se está intensificando. Es tiempo de levantarse y volar. Te digo: acércate, acércate y escucha. Continuar Leyendo »

Tiempo de celebrar la fidelidad de Dios

Con todo, jamás le negaré mi gran amor ni mi fidelidad le faltará. Salmos 89:33

Este es un tiempo de celebrar, dice el Señor. Celebra mi fidelidad, porque yo he sido fiel contigo desde el principio. Celebra que te he sostenido, que te he cuidado, que te he provisto en medio de los días difíciles. Celebra que, aun cuando no entendías mis caminos, yo seguía obrando a tu favor. Mi fidelidad no depende de tus fuerzas, de tu conducta ni de tus emociones, sino de mi naturaleza eterna. Continuar Leyendo »