Me fui porque creí que lo sabía todo.
Porque pensé que la libertad era distancia,
y que crecer significaba dejar atrás todo lo que me formó.
Me fui con arrogancia,
pensando que podía construir una vida lejos de todo… incluso de Dios.
Y por un tiempo, lo intenté.
Los días eran largos.
Los amigos abundaban mientras los tiempos eran buenos.
Las decisiones eran rápidas.
Y el corazón… se iba endureciendo sin darme cuenta.
Pero cuando todo se vino abajo,
cuando me encontré solo, vacío, sin rumbo,
fue allí donde el silencio me obligó a escuchar…
y comencé a recordar. Continuar Leyendo »
