Hace poco vi un video de un malabarista.
Al inicio tenía tres pelotas en el aire… nada fuera de lo común.
Pero de pronto, alguien comenzó a lanzarle más objetos: un plato, un martillo, ¡hasta una silla!
Yo no podía creerlo.
Y pensé: así se siente ser mamá muchas veces.
Una pelota es el trabajo.
Otra, los hijos.
Otra, el matrimonio.
Otra, las cuentas.
Otra, tu propia salud… y casi siempre, esa es la que más se tambalea. Continuar Leyendo »
