Deja espacio para lo milagroso

Humanamente hablando, es imposible. Pero no para Dios. Con Dios todo es posible. Marcos 10:27 NTV

Escuché a Dios decir: «¡DEJA ESPACIO PARA LO MILAGROSO!» Mantén tu “SÍ” verdadero a Dios sin importar lo que te diga cualquier persona. Tu milagro en este momento te está esperando al otro lado del río… al otro lado de Jericó… en la cabeza de Goliat… al pie de la cruz… en el lugar detrás del velo… al final de tu OBEDIENCIA. Continuar Leyendo »

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Este es el tiempo de los rendidos

¿Están ustedes dispuestos a obedecer? ¡Comerán lo bueno de la tierra! Isaías 1:19

Rendirse a Dios significa reconocer que sin Él no podemos nada (Juan 15:5) y que necesitamos Su ayuda en todo. Implica reconocer que Dios tiene el control dé nuestra vida, y que Sus caminos son más altos que los nuestros (Isaías 55:9), por lo cual podemos confiar en Su guía, aunque no siempre entendamos. Aun Jesús dijo en Getsemaní: “Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.” Continuar Leyendo »

Dios no busca mujeres fuertes, sino mujeres dispuestas

No sé en qué momento empezaste a sentir que debías tenerlo todo bajo control.
Quizá fue después de esa pérdida que nadie vio.
O cuando decidiste seguir sonriendo… aunque por dentro estabas en ruinas.
Tal vez fue cuando te diste cuenta de que el mundo no se detiene a consolar a quien se siente rota.

Así que seguiste.
Con agendas llenas y el corazón vacío.
Con oraciones breves y cargas largas.
Con fe, sí… pero mezclada con miedo. Continuar Leyendo »

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Esta es una temporada de relanzamiento

Escuché al Señor decir: «Esta es la temporada del RELANZAMIENTO. Lo que no funcionó en el pasado de repente se despertará y comenzará a prosperar. No solo serás testigo de una cosecha abundante, sino que también traigo aún mayor abundancia. Prepárate para despegar; estás a punto de catapultarte a nuevas alturas. Estoy haciendo algo nuevo. El enemigo no está preparado para la versión mejorada de ti. Creyó haberte fatigado hasta el punto de que te rindieras, pero estoy soplando el aliento de vida en ti. Continuar Leyendo »

¿Tú también estás recogiendo los pedazos?

Ana se arreglaba todos los días frente al espejo con la precisión de una cirujana emocional.
Corrector en las ojeras, base sobre el cansancio, y rímel para elevar lo que la tristeza intentaba pesar.
Nadie notaba que, además del rostro, maquillaba el alma.

Sabía sonreír a tiempo.
Sabía decir “estoy bien” sin pestañear.
Y sabía llorar en silencio, cuando nadie más estaba cerca… como en el baño.
Cuatro paredes. Una toalla de manos. Y una oración ahogada en la garganta. Continuar Leyendo »

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