Dios no te llama por tus etiquetas, te llama por tu nombre

A lo largo de nuestra vida, muchas personas nos llaman de distintas maneras.
Al principio suele ser algo inocente, incluso tierno:
un diminutivo, un apodo familiar, una forma de cariño.
Pero con el tiempo, los nombres cambian.

Algunos llegan cargados de amor,
otros con juicio,
y otros simplemente con expectativa.
“Eres la responsable”, “la fuerte”, “la que siempre puede”.
“Eres la mamá de todos”, “la que nunca se queja”, “la que ayuda a todos”.
O, del otro lado, “la difícil”, “la emocional”, “la que no encaja”. Continuar Leyendo »

Publicada el

Lo que escondemos bajo la alfombra del alma

Todas tenemos ese rincón en casa donde terminan las cosas que no sabemos dónde colocar.
Una caja con recuerdos, una carpeta con papeles sin revisar, un cajón que nunca abrimos.
Sabemos que está ahí, pero mientras no lo veamos, no estorba.
Y aunque parece una solución temporal, tarde o temprano ese espacio empieza a llenarse de desorden.

El alma, a veces, funciona igual.
Hay dolores que no sabemos dónde guardar,
así que los empujamos debajo de la alfombra de la vida,
convencidas de que si no los miramos, dejarán de doler. Continuar Leyendo »

Publicada el

Dios no solo escribe destinos… también los redefine

Hace poco alguien me preguntó:
“Magie, ¿por qué le hablas tanto a las mujeres solteras?”

La pregunta venía con cariño, pero también con curiosidad.
Y me hizo sonreír, porque para mí la respuesta es tan clara como el aire que respiro: porque me hubiera gustado que alguien me hablara así a mí.

A cuántas de nosotras no nos hubiera gustado recibir una palabra sabia,
no desde la teoría, sino desde la experiencia;
no desde la perfección, sino desde las cicatrices que ya sanaron. Continuar Leyendo »

Publicada el

Cuando el brillo se apaga sin darnos cuenta

He visto a muchas mujeres darlo todo.
Por sus hijos, su esposo, su familia, la iglesia, el trabajo…
y poco a poco convertirse en las velas que alumbran a todos,
mientras se consumen a sí mismas en silencio.

No es que se pongan de últimas en la lista.
Es que, simplemente, ya no están en la lista.

Y cuando eso sucede, el cambio no es repentino.
Ocurre despacio, como una llama que se apaga con el tiempo. Continuar Leyendo »

Publicada el

Lo intenté todo… y fue ahí donde Dios me encontró

Recuerdo las noches de fiebre cuando mis hijos eran pequeños. No había internet, ni teléfonos inteligentes, ni foros con consejos de expertos. Solo mi intuición, un termómetro que parecía no marcar lo que quería ver y los remedios caseros que mi mamá usó conmigo: paños de agua tibia en la frente, rodajas de papa en los pies, té de manzanilla con miel, y la oración susurrada junto a la cama.

Eran tiempos más simples, aunque más inciertos. Continuar Leyendo »

Publicada el