¿Cuándo fue la última vez que alguien te llamó por tu nombre?

Ese domingo por la mañana, María Magdalena no fue al sepulcro a ver un milagro.

Fue a despedirse.

Fue porque era lo único que le quedaba por hacer. Había visto morir al único que la había mirado sin juzgarla. Y ahora iba a terminar de cerrar esa historia de la única manera que sabía — con más dolor, con más pérdida, con las manos vacías haciendo lo que las manos vacías hacen cuando no saben qué más hacer. Continuar Leyendo »

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Ya no estás donde estabas, pero tampoco donde quieres estar

Hay cajas apiladas en la esquina que todavía no has terminado de desempacar.

No porque no hayas tenido tiempo. Sino porque en algún lugar de tu corazón aún no has decidido quedarte.

El nuevo lugar es tuyo, sí. Tienes las llaves. Tu nombre está en la puerta. Pero cuando alguien te pregunta cómo estás, todavía dices «estoy adaptándome», como si adaptarte fuera una etapa que pronto va a terminar y no llevas ya meses diciéndolo. Llamas «allá» al lugar donde ya no vives. Continuar Leyendo »

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¿Te miras a ti misma como yo miraba los zapatos en descuento?

Cuando era joven solía trabajar en una tienda de zapatos, y si te soy honesta, aunque pasaba todo el día rodeada de ellos, siempre me han encantado. Pero recuerdo que incluso en esa época, cuando caminaba por las vitrinas de los centros comerciales en mis ratos libres, lo primero que buscaba no eran los detalles del diseño ni el color ni la forma. Era la etiqueta del precio. De alguna manera, ese pequeño cartón lo decía todo: si algo valía la pena, si era para mí o para alguien más. Continuar Leyendo »

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¿Qué hace una madre cuando el nido se queda vacío?

Si quieres entender lo que siente una madre, no busques en un libro de psicología ni en un consejo de alguien que lo tiene todo resuelto. Observa a un ave junto a su nido. Porque ser madre se parece mucho más a ser ave de lo que te imaginas.

En la naturaleza, los nidos no se usan dos veces.

Un ave construye su nido ramita por ramita, lo forra con lo más suave que encuentra, lo esconde en el lugar más seguro que puede. Continuar Leyendo »

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Madres débiles en manos de un Dios fuerte

Leí algo hace poco que no pude soltar.

Una mamá escribió: «Ten paciencia. Es tu primera vez siendo madre.»

Y me quedé sonriendo un momento largo porque es completamente cierto. No importa cuántos hijos tengas. No importa cuántos años lleves en esto. Cada día es nuevo. Cada etapa es la primera vez que la vives. Cada hijo te enseña algo que el anterior no te enseñó. Siempre estás siendo madre por primera vez de algo.

Y entonces pensé en todo lo que hacemos con esa primera vez cuando es la de ellos. Continuar Leyendo »

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