Hay algo que nunca te dijeron de la maternidad.
Que un día ibas a estar parada en el umbral de una habitación, mirando un par de zapatos en el piso, y que ese momento tan ordinario te iba a detener por completo.
Recuerdo cuando cabían en la palma de mi mano. Esos zapatos pequeños que aparecían en los lugares más impensables, debajo del sofá, en la cocina, en el jardín. Y el calcetín, ese calcetín que hace cinco minutos estaba puesto y que de alguna manera desaparecía sin dejar rastro. Continuar Leyendo »
