Es como el árbol plantado a la orilla de un río que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan. Todo cuanto hace prospera. Salmos 1:3
Hace unas semanas soñé que enterraba una pequeña semilla negra en una tierra muy seca. Mientras me disponía a marcharme, escuché un ruido y cuando me di la vuelta para investigar, un árbol gigante había crecido en el mismo lugar donde había enterrado la semilla. La copa del árbol tenía al menos 20 pies de circunferencia y proyectaba una sombra enorme en el suelo. Continuar Leyendo »
