David se fue de allí y se refugió en la cueva de Adulam. Cuando sus hermanos y toda la casa de su padre lo supieron, descendieron a él allá. Todo el que estaba en apuros, todo el que estaba endeudado y todo el que estaba descontento se unió a él, y él vino a ser jefe sobre ellos. Y había con él unos cuatrocientos hombres. 1 Samuel 22:1-2
Desde hace semanas sigo escuchando al Señor decir: “¡Es tiempo de salir de la cueva! Continuar Leyendo »
