Si alguien te preguntara hoy qué hiciste, probablemente dirías poco.
Resolví una pelea. Preparé el desayuno. Llevé a alguien al colegio. Escuché una historia larga sobre algo que pasó en el recreo. Negocié. Consolé. Expliqué por qué no. Expliqué por qué sí. Volví a explicar lo mismo de ayer. Me senté a hacer tarea. Coordiné. Recordé lo que todos olvidaron. Fui al supermercado. Hice la cena. Apagué la luz.
Nada de eso suena extraordinario.
Y sin embargo estás agotada. Continuar Leyendo »
