Hablemos con el corazón en la mano un momento. Sé que hay días en este proceso de transformación en los que te sientes agotada. Has caminado mucho, has orado mucho, y sin embargo, miras a tu alrededor y parece que el paisaje no cambia. Sigues en el «medio».
Ya no eres la mujer que eras antes (gracias a Dios), pero tampoco has llegado a ser la mujer que sueñas ser. Estás en el desierto. Y tengo que validarte esto: El desierto asusta. Continuar Leyendo »
